El gluten presente en los alimentos daña el revestimiento del intestino delgado, lo que a su vez impide que el organismo digiera y absorba apropiadamente los alimentos.

La enfermedad celíaca no es una alergia. La respuesta alérgica se da cuando el sistema inmunológico del organismo produce anticuerpos contra una sustancia normalmente inofensiva, presente en la comida o el entorno, como si se tratase de un patógeno. En el caso de la celiaquía, el gluten presente en los alimentos daña el revestimiento del intestino delgado, lo que a su vez impide que el organismo digiera y absorba apropiadamente los alimentos. El resultado es una malnutrición crónica, con una deficiencia de calorías y nutrientes esenciales, como proteínas, vitaminas y minerales.

Además hay que tener en cuenta que la enfermedad celíaca es una patología autoinmune crónica, lo que significa que no se puede «crecer fuera» de ella. El tratamiento tanto para la enfermedad celíaca y la sensibilidad al gluten es la adhesión de toda la vida a una estricta dieta libre de gluten, presente en cereales como el trigo, la cebada o el centeno. Es decir, diga adiós al gluten.

Afortunadamente, aprender a convivir con la intolerancia al gluten es hoy más fácil que hace diez años. Según el especialista en Aparato Digestivo y experto de la Sociedad Española de Patología Digestiva (SEPD), Óscar Roncero García-Escribano, la proliferación de productos libres gluten en las estanterías de las tiendas de alimentación y los supermercados, igual de menús y platos libres de gluten en restaurantes, hacen que actualmente sea más fácil no comer gluten.

Trigo, centeno, cebada

Una vez diagnosticados de celiaquía, el único tratamiento efectivo para los pacientes es la suspensión de la ingesta de gluten en su dieta, ya que la enfermedad celiaca es una reacción inflamatoria de base inmune a una proteína presente en el gluten. El gluten se encuentra en los granos de trigo, centeno, cebada y avena, utilizados en la fabricación de muchos alimentos cotidianos como el pan, los cereales de desayuno, la pasta, las pizzas, las masas, los pasteles y las galletas. Sin embargo, no siempre es tan sencillo, ya que los cereales que contienen gluten también se utilizan como ingredientes en rebozados, salsas y algunos productos cárnicos, como salchichas y hamburguesas. El arroz, las patatas y el maíz no contienen gluten.

El único tratamiento entonces es seguir una dieta sin gluten. Si no consume gluten, el intestino delgado y la función intestinal se normalizan y se reparan las posibles lesiones provocadas, pero si se sigue tomando gluten o productos que lo contienen, la enfermedad celíaca seguirá dañando el intestino delgado dificultando la absorción de macros y micronutrientes. En concreto, explican los expertos, se produce una inflamación crónica y atrofia de las vellosidades en el intestino delgado, lo que hace que no se asimilen los nutrientes correctamente. También se sabe que la presencia mantenida de gluten en la dieta puede contribuir al desarrollo de tumores del tracto digestivo, como carcinomas esofágicos y faríngeos, adenocarcinomas del intestino delgado y linfomas no Hodgkin.

En algunos casos los médicos pueden recomendar complejos vitamínicos libres de gluten, ya que muchas personas con enfermedad celíaca padecen déficits de hierro, calcio, vitamina D, zinc, B6, B12 y ácido fólico antes de seguir una dieta libre de gluten.

«Si bien a corto plazo estos pacientes no sufren síntomas, los estudios a largo plazo alertan de que sí son una población con mayor prevalencia de tumores u otras enfermedades intestinales. Igualmente se ha demostrado en estos pacientes una mayor tendencia a la osteoporosis o recién nacidos de bajo peso si la madre no respeta la dieta. Por este motivo, los especialistas recomendamos que estos pacientes sigan igualmente una dieta completamente libre de gluten, como si fueran sintomáticos», añade el experto de la Sociedad Española de Patología Digestiva.

La buena noticia es que cuando las personas con enfermedad celíaca siguen una dieta sin gluten 3, el revestimiento intestinal se repara progresivamente y vuelve a funcionar con normalidad. De hecho, a muchas personas les cambia la vida a medida que el organismo se recupera y los síntomas desaparecen, llevando una vida totalmente normal.

Fuente: ABC Salud